“Alimaña”: entrevista con Franco Cesarini

Alimaña, la obra coronada como ganadora de la Fiesta Provincial del Teatro, está a pocos días de viajar y ser material puramente representativo del nuevo teatro riojano. Franco Cesarini es el último de nuestra ronda de entrevistas a lxs creadores de esta obra. Franco es el actor- bailarín-intérprete que le da vida a esa Alimaña que produce tanto amor y odio en el público de la provincia.

Franco Manuel Cesarini Rosales, a sus 23 años, pasó por la carrera de ciencias exactas, Bioquímica, yéndole bastante bien, pero al descubrirse en la danza abandonó y plantó nuevos objetivos para su joven futuro. Hasta sus 20 años, nunca se había planteado ni pensando en la idea de bailar, mucho menos en la idea de cursar una cerrera de danza, pero entendió que a pesar de que las ciencias exactas le resultaban fluidamente fáciles no llenaban ese espacio de investigación que otorgan las carreras de Humanidades y, sobre todo, la investigación sobre sí mismo que le brinda la danza. Actualmente cursa Licenciatura en Arte Escénico – Mención Danza, esporádicamente toma clases de Expresión Corporal en el Instituto Alberto Mario Crulcich, en un momento tomó clases de Hip Hop y tiene mucho interés en las danzas urbanas.

ENTREVISTA

¿Por qué integraste Abisma y luego “Alimaña”?

“La primera obra que presentamos en la Universidad se llamaba Abisma, justamente. Originalmente, yo no estaba pensado para esa obra, todo el proceso de creación, casi el noventa por ciento, lo hicieron sin mí, yo todavía no estaba adentro. Como se presentaron para las Jornadas de Arte Escénico, les dieron un espacio mucho más grande de lo que tenían pensado, entonces entré para llenar ese espacio vacío que quedaba, en cierta forma. Y esa fue la primera obra en la que estuve, dirigida por Nachi y que lamentablemente no se volvió a hacer. Muy buena experiencia haciendo esa obra, a pesar de que fue un proceso muy corto para mí, fue muy bueno presentarla y la reacción de la gente. Pero, lamentablemente, ese grupo que se conformó ahí, algunas personas, no quisieron estar más y quedaron latentes las ganas de seguir presentándola. Los trabajos de Nachi tienen eso que ella misma lo dice: no se puede reemplazar a la gente que se fue, es un proceso que se hizo con esa gente. Con Alimaña… Después de Abisma el grupo no siguió como ‘somos un grupo vamos a crear, vamos a hacer algo porque estamos armados’, sino que fue un proceso nuevo, como volver a encontrarse. Salimos del proceso de trabajar en otra obra, Las Bestales, ahí trabajamos los dos juntos ― con Nachi ― como intérpretes. Mientras ensayábamos eso, que fue parte de un trabajo para una cátedra, íbamos pensando en ‘vos vas a trabajar conmigo, yo voy a estar en tu obra’. No sé si Nachi, antes de mí, tenía pensado a los demás, pero siempre estuvimos muy cerca trabajando, pensando juntos y estudiando juntos. Creo que a eso se debe el tipo de trabajo que tenemos.”

¿Cómo fue el proceso de construcción actoral que trata más de lo corporal que de la palabra y luego relacionarlo con la proyección audiovisual?

“Para empezar no sé si hablaría de personaje, en todo caso, y siempre lo digo cuando me llaman para una obra, que yo no puedo ser alguien más, siempre soy yo haciendo de tal o cual cosa, no me puedo desprender de mí totalmente. Entonces, fue que Nachi tenía la idea, plantear y crear a partir de improvisaciones, al ser lxs dos del ambiente de la danza siempre creando a partir del cuerpo, aunque todo el tiempo hubo palabra, hubo textos, siempre estuvo muy presente la palabra aunque no esté explícita en lo que resultó de la obra. Por mi parte no sé si no soy muy bueno, pero no soy muy fluido para las palabras, soy más de hablar con la forma de verme, con cómo actúo, con cómo me muevo, no tanto por la voz. Y el proceso de creación fue con pautas que nos tiraba Nachi, trabajar con textos, cosas escritas por nosotros mismos, por Diego y por mí. En un principio éramos Diego y yo en escena, en realidad íbamos a ser los tres: Angélica, Diego y yo, pero básicamente el material corporal que hay lo creamos entre Diego y yo, o sea que no es únicamente mío. Diego se tuvo que alejar un rato de la escena y seguimos investigando con Nachi hasta que llegamos a algo que dijimos: ‘bueno, esto ya está armado, ya lo creamos’. Lo grabamos y después lo vio Diego, ahí él mismo dijo que no se veía en escena, porque ya estaba armado, pero sí se veía haciendo otra cosa, se veía manipulando eso mismo que tenía armado yo, por eso llegó al lugar en el que está ahora. Fue una obra llena de procesos de crisis, creo, cosas que no esperábamos que pasen, una constante sacudida del piso que nos dejaba sin saber qué hacer. Y es de lo que trata Alimaña que se puede sacar cosas de las pérdidas, de lo podrido, cómo sale vida de algo que se muere. Con respecto a la proyección, los pocos ensayos que tuvimos con Angélica en vivo fueron buenísimos, es como una persona muy llena de creatividad, explotó y nos llenó de cosas para ver de dónde agarrábamos, cómo nos agarrábamos a ella tan creativa. Y es muy extraño en la proyección, porque cuando estoy haciendo la obra yo no puedo ver qué pasa con ella y está librado a la tarea de Diego, tener esos dos materiales, esos dos cuerpos, esa omnipotencia de Angélica y yo físicamente expuesto. Esa conexión inicial con Angélica se da, sea crean relaciones muy buenas entre su imagen y la mía, creo que está muy presente esos ensayos que tuvimos, conocerla, ver cómo habla, cómo se mueve, cómo piensa.
Creo que la gente espera palabras porque espera que le des las cosas digeridas para que se lo traguen y sientan que entendieron, sin ver qué pasa por el cuerpo del otro o el cuerpo de uno mismo cuando lo ve. Creo que a eso apunta la obra, en afectar el cuerpo, tanto del que está adentro como del que está afuera. Movilizar algo en el cuerpo.”

¿Qué opinás sobre la controversia luego de que ganara Alimaña?

“Me encanta que se genere caos, que lo que uno piensa que está así, seguirá así para siempre, se rompa y quede destruido, que la gente no entienda, generar la duda y hacer pensar a la gente a partir de eso, hacer que se muevan. Me parece muy bueno que critiquen, que estén a favor, que se cuestionen cosas, que se cuestionen qué es el teatro, qué es la danza, qué es la escena, qué es un actor. Me parece que son cosas que hacían mucha falta acá, en la provincia, que estaba muy estancada en un modelo del siglo pasado, diría. En cuanto a la danza también lo veo, por ejemplo, si bien en la provincia hay una diferenciación entre el ballet clásico y la danza moderna, no van más allá, a la ruptura de lo moderno, se quedaron como estancados ahí. Me gusta que se hayan movido las cosas, que se haya generado caos, que vean conocidxs y compañerxs nuestxs que lo que hacemos nosotrxs también vale.”

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