Columna Feminista

En la mañana de Radio Voces 87.7, realizamos la columna Feminista, a cargo de Natacha Avellaneda, quien analizo a los diferentes machismos y la violencia con la que combate a todo lo que no encaje dentro de su construcción cultural.

El machismo y la violencia machista no son sólo hacia las mujeres sino también hacia cualquier disidencia sexual y cualquier otra masculinidad que tenga características asociadas al concepto patriarcal de lo femenino. Es principalmente una construcción cultural. Dentro del machismo está lo que se conoce también como micro-machismo, el terrorismo íntimo y las pequeñas tiranías, que son también gestos, ideas, actitudes, comportamientos cotidianos muy interiorizados y justificados como naturales, pero que condicionan el día a día de las personas que sufren esas formas de violencia. Es en este punto que existen diferencias críticas dentro del feminismo que no coinciden en el término “micro” para categorizar dichas violencias porque pareciera ser que se tratase de algo de menor importancia pero que en la realidad son verdaderamente determinantes y condicionantes en la vida de muchas personas.

La idea es que empecemos a observar y cuestionar estos micro-machismos que vivimos, porque son tanto hombres como mujeres los que lo llevan a la práctica diariamente. Tratemos de visibilizar también estas violencias para que las próximas generaciones sean re-educadas desde una perspectiva de género y la violencia machista disminuya hasta erradicarse. Un ejemplo común es el de la idea de las cosas que las mujeres no podemos o no sabemos hacer, como ajustar un tornillo o saber de electricidad. Incluso el varón que no puede hacerlo o no le gusta es discriminado y violentado por su círculo cercano familiar.

Para comenzar a cambiar estas cosas, es necesario generar lazos de solidaridad entre las mujeres porque uno de los problemas de los micro-machismos cotidianos es que construyen una falsa percepción de que las mujeres somos enemigas, inútiles y por lo tanto no sabemos cómo relacionarnos entre nosotras, necesitando la mayor de las veces de un hombre para resolver ciertas cuestiones de nuestra vida personal y social. El feminismo, y principalmente el movimiento de mujeres, es la amistad y la sororidad entre mujeres, cortando con esta mentira de que somos enemigas y/o competimos entre nosotras. Además, hay que empezar a hablar y no callar o negar todas las violencias que sufrimos, desde las más naturalizadas hasta las más graves y vulnerables. Hay que educar a nuestras niñas y niños con perspectiva de igualdad de género y un desarrollo sexual integral y libre basado en el amor y el respeto hacia todas las identidades sexuales. La educación sexista y no integral, provoca serias distorsiones en la identidad personal. A los varones se los educa a ser machos y a tratar a las mujeres con inferioridad. En relación a esto, hay un punteo acerca de las categorías de poder de los hombres machistas para tener en cuenta:

  • Hombres dominantes: son presumiblemente heterosexuales, exclusivos, y constituyen la medida con la cual todos los hombres se compararán.

  • Hombre heterosexual subordinado: parece constituir a la mayoría de los varones, son llamados hombres incompletos, en apariencia, dudosos, supervivientes y fracasados.

  • Hombre subordinado bisexual: son los que tienen una aparente atracción hacia las parejas de uno u otro sexo y un presunto interés en someter o ser sometidos por otro hombre.

  • Hombres marginales homosexuales: sufren el estigma contra la homosexualidad masculina que resulta parcialmente en la percepción de este rol como femenino y carente de poder.

Para finalizar, hay tanto suceso violento, patriarcal y machista que, resulta importante analizar sobre todo lo que pasó este fin de semana anterior en relación a las chicas que estuvieron desaparecidas pero que, luego de aparecer, despertaron reacciones y comentarios machistas de gran parte de la sociedad que lo expresó a través de las redes sociales. Los funcionarios, a su vez, remarcaron el discurso machista que estigmatiza a las mujeres y las culpabiliza por cómo se visten, por lo que hacen y el horario nocturno en que se suben solas a un remis. Ninguno nombra la violencia y las redes de trata y de esta manera invisibilizan la realidad de las mujeres, desde un lugar ultra machista y patriarcal. En este sentido, cabe recalcar que fue la organización de las y los jóvenes y el movimiento feminista, quienes cortaron la calle y aparecieron en los medios, levantando desde abajo la exigencia de aparición con vida de Romina Banega.

Escucha la columna completa aquí:

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