CHILE DESPIERTA EN CADA RINCÓN

                                  Foto: Iván Alvarado (REUTERS)

Pasaron más de 20 días de protestas, disturbios y represión al pueblo chileno. Los saldos oficiales arrojan 20 muertos y una enorme cantidad de denuncias por violaciones y torturas a lxs manifestantes. Compartimos entrevista realizada a vecinos organizados de la comuna de Pudahuel Sur, por el programa Aldea Global.

“No son 30 pesos, son 30 años”, es el lema de lucha de lxs chilenxs que resisten en las calles “hasta que valga la pena la vida”. Esta guerra es una lucha de clases: es un reclamo  de dignidad. 

El gobierno de Sebastián Piñera levantó el estado de emergencia y el toque de queda, pero no terminó con la brutal represión a su pueblo. Disolver el gabinete y nombrar nuevos ministros tampoco fue suficiente. Las calles arden, el pueblo se organiza exigiendo justicia y dignidad. 

En comunicación con Aldea Global, vecinos organizados de la comuna de Pudahuel Sur de Santiago de Chile se refirieron a la actual coyuntura que atraviesa su país. 

El Agotamiento de un Modelo Político y Económico

“Se agotó el modelo económico que impera en Chile hace mucho tiempo. Este modelo económico se sustenta en base a la violencia y la represión”, apunta Ariel González, vecino organizado de Pudahuel Sur. Señala también la importancia de las redes sociales en la difusión de videos e imágenes que viralizan la violencia desatada por militares y fuerzas policiales del régimen, medidas consideradas como la norma dentro de este sistema económico neoliberal. “La precarización de la vida, de la clase obrera y de los sectores populares es tal que es insoportable, por eso decimos que se agotó este modelo y se genera un quiebre cultural”, continúa Ariel. 

«Se agotó el modelo económico que impera en Chile hace mucho tiempo»

Este quiebre cultural que destaca Ariel, tiene que ver con el agotamiento de un sistema político, económico, social y cultural instaurado en los tiempos chilenos de dictadura y que permaneció aún con el regreso de la democracia. El quiebre cultural demuestra que ese modelo, fundado en la desigualdad social y en el liberalismo a ultranza, es indigno, inhumano e insostenible. 

Un Gobierno Sin Legitimidad

Las marchas multitudinarias que tuvieron lugar en distintos puntos de chile, especialmente aquella del 25 de Octubre, con una convocatoria de más de un millón trescientas mil personas en la Plaza Italia de la capital chilena, evidencian el descontento popular y la falta de legitimidad del gobierno de Piñera, aún reacio a dimitir. Sobre esta marcha, un vecino organizado y obrero metalúrgico de Pudahuel Sur, destaca que la cifra de personas en la manifestación fue mucho más elevada, y que teniendo en cuenta a lxs manifestantes de distintos puntos del país dicha cifra asciende a más de tres millones de personas. 

“Para darle credibilidad a un gobierno que está tambaleando se trata de sostener un modelo económico, vemos la injerencia de la clase dominante, la burguesía financiera, la burguesía industrial que tienen que sostener este modelo económico sino las ganancias se le van hacia abajo”, argumenta Marcelo sobre la permanencia de Piñera en el poder. 

 

La Contrainsurgencia Chilena

“La contrainsurgencia operó en dos sentidos en la historia de Chile: una que es mucho más directa que es cuando la lucha de clases está en alza y opera todo el aparato militar para reprimir a la clase trabajadora que es lo que vivimos en el ‘73. Hoy operó con militarización en las calles y cuando la militarización se acaba sólamente opera la policía, que es lo que  nosotros destacamos, que cuando la lucha de clases está en baja opera solamente el brazo judicial, pero criminaliza igual a las organizaciones sociales, sus demandas y sus luchas”, denuncia Marcelo. 

La proyección de este modelo económico y aplastante que lleva ya 46 años, es el resultado de la concordancia dentro de la administración pero también involucra a los partidos de centro y centro izquierda, incluyendo al Partido Comunista, que en su ala más reformista ha sido consecuente con este modelo económico de acumulación de capital.

«(…) cuando la lucha de clases está en baja opera solamente el brazo judicial, pero criminaliza igual a las organizaciones sociales, sus demandas y sus luchas»

Fracturas en el Sistema Democrático Chileno

Sebastián Piñera asume la presidencia de Chile en Marzo del 2018. A simple vista, su victoria por más de un 10% de votos arrojaría una imagen clara de liderazgo y legitimidad, pero esto no es así.

 En el año 2012, Piñera en su primer mandato presidencial emite un mensaje expresando su voluntad política para fomentar la participación ciudadana, enviando de manera simultánea un proyecto de ley de inscripción automática y voto voluntario. Esta ley, promulgada el 23 de enero del 2012, establece que el sufragio será voluntario -lxs ciudadanxs no serán multadxs ni sancionadxs por no votar- a la vez que regula la inscripción automática en los registros electorales. 

“Hay que tener en cuenta que Piñera salió elegido en las últimas elecciones con casi un 60% de abstención, por lo tanto dentro de ese 40% restante quedaba la mitad, porque salió elegido con un 50%. Entonces el 20% del total de las personas que pudieron haber votado, votaron por Piñera. Lo que representa el presidente en su totalidad es casi nada, no está para nada legitimado y esto es un problema que se viene arrastrando en Chile con la legitimidad política de casi todos los partidos políticos en general”, señala Alejandro, miembro de organización social y vecino organizado de la comuna Pudahuel Sur. 

El Sindicalismo en Chile

El neoliberalismo chileno es histórico, como lo son sus prácticas de dominación y opresión al pueblo trabajador y a los sectores populares. Entre estas prácticas, un factor determinante de legitimación del modelo de acumulación ha sido -y continúa siendo- la falta derechos de lxs trabajadores, entre ellos, el derecho a organizarse y generar espacios de sindicalización. Como destaca Marcelo, “a nivel nacional el trabajo del sindicalismo es dificultoso, el código del trabajo se ha precarizado y flexibilizado tanto, que ha sido análogo a este modelo de acumulación de capital. Hoy en día, de 8 millones de trabajadores que hay en Chile sólo el 10% está sindicalizado, y solamente el 6% o 7% de este sector que está sindicalizado puede negociar colectivamente. Ahí demostramos que hay mucha debilidad, debilidad definida por este código del trabajo impulsado en dictadura de una u otra manera para poder darle hegemonía al modelo de acumulación”.

Las barreras a los derechos de lxs trabajadores son múltiples y se expresan y legitiman en un código de trabajo que asfixia, flexibiliza y precariza a lxs trabajadorxs chilenxs.  “No podemos hacer efectiva la huelga en un 100% y los sectores como la concertación en su reforma, definieron que nosotros teníamos que anteponer servicios mínimos dentro de una huelga. Las huelgas así no son efectivas, si las huelgas son una herramienta que deben autorizar los trabajadores en torno a una lucha y a sus reivindicaciones para poder acceder a una mejor repartición de la ganancia. Estamos luchando por un nuevo código del trabajo. No es menor que hoy hayan cinco sectores sindicales en Chile. Estamos hablando también de una crisis del sindicalismo” , concluye Marcelo. 

El Desafío de la Organización Popular

El estallido social agarró por sorpresa al pueblo chileno, lo que explica su carácter espontáneo. “Nos pilla en una fase de desorganización, el neoliberalismo ha calado tan fuerte que en cada sector de la sociedad -incluyendo las organizaciones políticas e incluso revolucionarias- nos encuentran atomizadas. Lo que nos plantea este nuevo escenario es que el vecino que antes no se sumaba, no escuchaba o no estaba interesado, ahora sí está interesado en la política, no en la política en sí -la gente no cree en la política porque cree que sólo son ”los políticos”-  sino en la política más local. Recién aún se está asumiendo una toma de conciencia por parte del poblador, del trabajador, es un tema de reacción más que nada”, apunta Alejandro, y continúa, “tenemos mucho trabajo por hacer para construir una alternativa al capitalismo, un instrumento que la clase obrera y los sectores populares puedan emerger e irrumpir políticamente, disputarle el poder a la burguesía en general, a los sectores que hoy administran este proyecto capitalista de dominación”.

La continuidad del estallido Chileno, la situación en Bolivia hoy, son claros ejemplos de que la profundización de «la grieta» es cada vez mayor en términos de proyectos políticos, intereses y poder.

 

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