Cine y Memoria Latinoamericana en AMP: El Botón de Nácar

Continua el ciclo de cine en la Asociación de Maestros y Profesores. Este Jueves 14 de marzo presentaran el documental, «El botón de nácar», del realizador Chileno Patricio Guzman.

La imagen puede contener: texto y agua

El océano contiene la historia de la humanidad. El mar guarda todas las voces de la tierra y las que vienen desde el espacio. El agua recibe el impulso de las estrellas y las transmite a las criaturas vivientes. El agua, el límite más largo de Chile, también guarda el secreto de dos misteriosos botones que se encuentran en el fondo del océano. Chile, con sus 2670 millas de costa y el archipiélago más largo del mundo, presenta un paisaje sobrenatural. En ella están los volcanes, montañas y glaciares. En ella están las voces de los indígenas patagones, los primeros marineros ingleses y también los prisioneros políticos. Se dice que el agua tiene memoria. Este film muestra que también tiene una voz.
Juan Pablo Faus escribe sobre la película y dice: “Desde pequeños hemos escuchado que Chile es un país sin memoria, una idea colectiva que está arraigada en las nuevas generaciones y que saca a la luz las peores realidades que este largo territorio y su geografía esconden. El Botón de Nácar es una bella analogía, llena de identidad y totalmente autoral propia del realizador chileno Patricio Guzmán. Un relato documental que se une a su sensible visión sobre los derechos humanos y la lucha de los más fuertes, una historia que se ha repetido desde siempre en toda la evolución humana y cósmica.
El agua es el elemento principal de la historia, que desde una base científica, filosófica y de reflexión, se describe como la fuente principal de vida del universo, una especie de conexión energética con la tierra, que está en constante comunión con los seres vivos y el hombre. A partir de esto, el agua se transforma en un gigante libro abierto que relata y guarda cada pedazo de nuestra memoria como especie. Memorias de vida, de violencia y de unidad.

La visualidad y atmósfera de la película es impecable, un relato intimo que busca exponer y hacer un paralelo que mucha gente vería como imposible de comparar, pero que se une a través de la historia, en la masacre de los pueblos originarios de la Patagonia en el sur de Chile y su desaparición luego de la colonización. Un exterminio de un pueblo conectado con el agua, que comía y vivía en fríos climas pero que creían que su muerte era una evolución para convertirse en estrellas. Un hito en el tiempo, en testimonios reales y con sobrevivientes frente a cámara que nos lleva en un paralelo hacía los tiempos de la dictadura militar y la masacre de los desaparecidos de Pinochet en el Mar. Con un océano pacifico testigo y parte de nuestra historia, que nos hace reflexionar sobre la relación que tiene con el pueblo chileno y la distancia antinatural que hemos tomado como sociedad ante el Mar. No así los antiguos pueblos del sur que se conectaban con el agua como si fueran una unidad.
El Botón de Nácar, nos deja muchas preguntas, y más allá del punto de vista histórico. Es la visión humana como sociedad que hemos construido, a partir de la llegada de los colonos europeos y su capacidad de destrucción y eliminación de nuestra identidad en una dictadura militar, que hasta hoy en día nos persigue. Destacando una idea propia del documental, no textual, que habla de la memoria y cómo repararla; encontrar los cuerpos desaparecidos es solo una parte del comienzo de lo mucho que nos queda por hacer como humanos y que deja como reflexión si habrá agua en otras partes del cosmos para que los desaparecidos puedan navegar con libertad.”

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