Federico Sturzenegger renunció a la presidencia del Banco Central

Después de la terrible corrida cambiaria que llevaron el dólar de 17 pesos a 28 en apenas seis meses,  el economista liberal a cargo del Banco Central de la Republica Argentina, Federico Sturzenegger, decidio presentar su renuncia. Muchos especialistas y allegados al gobierno lo señalaron como responsable de la escalada descontrolada de la moneda norteamericana y cuestionaron sus manejos al frente del Banco Central.

Además de costo político que le significó la renuncia al Banco Central, Federico Sturzenegger podría enfrentar también problemas judiciales en el futuro cercano.

El diputado Rodolfo Tailhade, del FPV-PJ, a través de su cuenta de Twitter, anuncio que:“El lunes vamos a denunciar penalmente a Sturzenegger y al JP Morgan, por el saqueo a la reservas del BCRA en la corrida de mayo. Y vamos a pedir que se le prohíba la salida del país. Que deje de hacerle daño al país».

Hace un mes, el propio diputado había apuntado su mirada hacia esa entidad financiera, pero vinculándola con el nuevo presidente del BCRA, Luis Caputo. «Cuando arrancó la corrida, el JP Morgan se llevó 1.500 millones de dólares a 20 pesos. Esta es la torre JP Morgan, en la calle Brickell 1450 de Miami. Sus oficinas ocupan los primeros 13 pisos. En el piso 14 está Noctua, la offshore del Ministro Caputo», advirtió en ese momento el legislador.

Fueron varios los dirigentes políticos y analistas económicos que advirtieron en los últimos meses sobre la llamativa facilidad con la cual el JP Morgan y otros operadores financieros se hicieron de las reservas del Banco Central a bajo precio.

A su vez, en un comunicado oficial de Presidencia de la Nación, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, fue designado como nuevo presidente del Banco Central de la República Argentina.
Su nombramiento es en comisión hasta el otorgamiento del acuerdo correspondiente por parte del Senado de la Nación.

Caputo, por criterio propio y antecedentes, es el más cercano a la concepción del FMI en cuanto al modo de reacople de la Argentina al mercado financiero internacional: fuerte y rápìdo ajuste fiscal y cuidado de las Reservas Internacionales netas para generar confianza, y dólar suficientemente alto para desalentar importaciones, turismo de compras en el exterior y salida de capitales (si se despeja la idea de que va a seguir subiendo). Si esas son las prioridades, la consecuencia inevitable va a ser inflación en alza en el corto plazo (por traslado a precios de la devaluación) y una etapa recesiva que el gobierno espera que sea breve.

Para recorrer ese camino, una de las condiciones que impuso el FMI es la vigencia plena de un dólar flotante, es decir sin intervención reguladora del Banco Central, y sólo circunstancialmente del Banco Nación pero por orden y cuenta del Ejecutivo. A partir del 21, Dujovne, ya como ministro de Hacienda y Finanzas, tendrá para ofrecer en el mercado cambiario 7500 millones de dólares que venderá en etapas (para usar los pesos en cubrir el déficit fiscal). Una incursión muy necesaria para que el dólar no siga subiendo, en un mercado muy demandado pero casi sin oferta. Antes de esa fecha, el martes 19, Caputo afrontará su primer desafío importante: el vencimiento de las Lebac por unos 500 mil millones de pesos (que quedarían como remanente tras compras anticipadas del BCRA en el mercado secundario). Allí quedará definida la tasa de interés para los próximos 30 a 60 días, hoy en el 40 por ciento. ¿Podrá bajarla? Depende del clima con el que llegue el dólar a ese día. El pronóstico no es favorable.

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