La nueva Alimaña del teatro riojano

El pasado domingo, 2 de abril, por la madrugada, se daban a conocer los ganadores de la 32º Fiesta Provincial del Teatro “Manuel Chiesa”. Entre una regular convocatoria, el grupo independiente Abisma quedó consagrado como el representante provincial hacia la próxima Fiesta Nacional Del Teatro, con su obra “Alimaña”.

La obra, dirigida por Nazarena Rojo, se presentó el primer día de competencia de la Fiesta Provincial, desde entonces el público se encontraba, aún, indagando el nuevo paradigma de teatro que había presenciado. “Alimaña” contiene a un solo actor en escena, que bien podríamos decir que no lo es; contiene escenografía atractiva y simple, que también podríamos decir que no es escenografía; cuenta con un manejo de luces experimental, no convencional y provocador de belleza, que, de hecho, podríamos decir que no es un verdadero trabajo de luminotecnia; cuenta con composición musical desestructurada, podríamos decir que eso no es una verdadera musicalización teatral; y, finalmente, cuenta con trabajo multimedia y una actriz que en realidad no está, que está actuando y no actuando, que está detenida en el tiempo ¿Por qué “Alimaña” despierta tantas preguntas en torno a su propuesta escénica? ¿Qué hace de “Alimaña” un aliento al nuevo teatro independiente?

Proceso de creación de “Alimaña”.

Además de Nazarena Rojo, el equipo de “Alimaña” cuenta con el intérprete Franco Cesarini Rosales, la intérprete Angélica Maite Maza y Fernández, en iluminación Diego Marcelino Avallone Montaña, en realización multimedia Rodrigo Oliva y en musicalización original Agustín Justo. El resultado que dio este grupo de realizadores sorprendió a más de uno y todavía resuena el eco que ha dejado movilizado. “Alimaña” tiene    un trabajo arraigado a la danza, ya que su directora y actor principal son bailarines, que continúan formándose en el área académica. Sin embargo, esta obra rompe parámetros establecidos del teatro clásico, de la dramaturgia clásica, incluso yendo mucho más lejos en lo ya establecido como Teatro No Convencional, que se presentaba en la provincia de La Rioja. El relato de la puesta escénica es llevado por estímulos que necesitan de espectadores activos, espectadores que no dejen por sentado que quien está arriba del escenario tiene toda la responsabilidad de enviar un mensaje limpio de lo que quiere plasmar. Al grupo Abisma no le interesa ese público que sólo espera, y que espera eternamente, cómodamente, un texto fácil de interpretar ―teniendo en cuenta que la definición de texto abarca una imagen, un film o una pintura―.

Franco Cesarini Rosales, en el proceso de creación.

Si la mayor duda existe en dilucidar si lo que se vio en escena es o no teatro, por qué no preguntarse primero ¿por qué necesitamos una receta, o una cárcel de conceptos para definirlo? “Alimaña” desplaza antiguos conceptos y, sobre todo, despoja la carga de sobre-ficción, el peso de acumular características que alejan de la realidad al personaje, que hacen a los espectadores creer estar al frente de un ser más irreal que lo que está diciendo. La posición híper-realista del personaje de esta obra es lo que atrapa y donde su relato corporal habla mejor que cientos de palabras escritas para demostrar el mismo movimiento. Pina Bausch, quién fue la madre de la danza-teatro contemporánea, mencionó la importancia del diálogo del cuerpo, del lenguaje corporal que existe en toda la materia, no sólo en la que se encuentra con vida; “Alimaña” es un pequeño recuerdo de ese lenguaje del que hablaba Pina, quizás sin intención, pero que se plantea firme a más de cuarenta años de su nacimiento.

Proceso de creación de “Alimaña”.

Los elementos que acompañan la interpretación, caen de vuelta en la misma pregunta, en la misma duda de si eso podría ser considerado como teatro o simplemente una acumulación de talentos. La calidad del trabajo lumínico es algo tan bello como desencajante, la utilización de elementos no convencionales no tienen por qué ser una puerta de salida, contrariamente, la asombrosa re-significación que representa para la iluminación teatral es lo que reivindica a esta obra, volver a la importancia de que un componente como la luz es parte crucial para poder contar. La música también crea dudas si sólo es un conjunto sonoro o una verdadera pieza musical, pero el trabajo de investigación dado por el compositor y la búsqueda a la par de la interpretación dieron como resultado poder conocer los sentimientos de esa Alimaña que poco dice y mucho habla con su cuerpo. La puesta escenográfica acompañada de lo multimedial y la actuación de la segunda intérprete conforman una unidad y su aplicación como paisaje pone a la obra en un constante desplazamiento, un meneo atemporal que hace caminar toda la puesta como si tuviera vida propia como un todo.

“Alimaña” es el perfecto principio de un nuevo teatro, planteado por mentes jóvenes e independientes, que no buscan escalar en lo conocido, en lo instaurado, sino preguntarse por inéditos métodos de estímulo para llegar a una sociedad contemporánea que camina sin detenerse.

ENTREVISTA CON LA DIRECTORA

Nazarena Rojo tiene 21 años, es estudiante de Arte Escénico – Mención Danza en la Universidad Nacional de La Rioja, se encuentra cursando el último año de su carrera, es parte de la Cooperativa de Arte y Comunicación Voces y milita en el movimiento de mujeres en el Frente Riojano Antipatriarcal. Da clases de danza a la gorra en su propio espacio y es una fuerte constructora y deconstructora de los conceptos de la danza. Charlamos con ella:

 

Nazarena Rojo.

¿Cómo nace el grupo Abisma?

“En realidad Abisma le pusimos porque te obligan a tener nombre de grupo. Abisma es la primera obra que dirigí en 2015 y nos pareció que estaba bueno como nombre. Abisma es porque queríamos que sea mujer, tiene que ver con la ideología de género y mi feminismo. El nombre surge en realidad porque el crear y el instigar la escena se siente así, es como si te estuvieras tirando y sentís ese vértigo, esas sensaciones, como cuando te parás en La Pampa de la Viuda y mirás hacia abajo, al abismo. Ésta sería mi segunda obra de mi dirección (Alimaña) y Franco también estuvo en la anterior.”

¿Cómo nace la idea de crear esta obra y cómo fue el proceso de creación?

“Alimaña surge por algunas inquietudes personales que tengo que, de hecho, es también por lo que hice la obra anterior. En este caso la idea era hacer la obra y de paso rendir una cátedra que es Dirección en Arte Escénico. Pero era yo con ganas de dirigir y Franco con ganas de laburar… La creación de la obra parte de una inquietud, que en realidad creo que siempre que estamos investigando partimos de inquietudes, hay algo que estás queriendo saber. Mi inquietud comenzó siendo el cuerpo, cómo el cuerpo va modificándose al pasar por ciertas experiencias y pensando, yo particularmente, en las partidas como algunas de las experiencias que más modifican el cuerpo. Cuando hablo del cuerpo no hablo del cuerpo físico, sino más de la corporalidad o del modo de estar de ese cuerpo en el mundo, ese estar en el mundo se modifica. Mi inquietud era poder investigar sobre los cuerpos como mapas de partidas, un cuerpo que está marcado, pensar el dibujo del cuerpo como un mapa y lo que generan las grietas serían estas partidas. Entonces empezó desde ese lugar, en el proceso de creación yo intento dirigir de la manera más horizontal posible y, además, es una práctica, como uno dirige es como es en la vida, no podes dirigir diferente a lo que sos. Yo fui guiando el proceso a través de pautas, provocando el deseo en los intérpretes para generar material escénico y de ahí lanzar eso a una comunidad que sería el equipo. Y obviamente que si ya no lo estoy pensando sólo yo, automáticamente va a empezar a modificarse que, de hecho, así fue. Es así que llegó a situarse en la carne el proceso. Yo soy la que sabe que la inquietud comenzó como un mapa de partidas pero el proceso se fue situando en otro lugar que es en la carne, en la partida de la carne.”

¿Por qué “Alimaña”?

“Porque las partidas, quizás, están mal vistas socialmente. La gente se apena cuando algo se va, cuando algo muere y, en realidad, sería reivindicar ese lugar, dejar de verlo como algo negativo. De ahí viene ‘Alimaña’. Porque esa carne que se descompone en realidad está generando más vida y, quizás, mucho más vida porque ya deja de ser una cosa uniforme y comienzan a ser muchas vidas que conviven. La muerte también hace al mundo girar. Por eso es pensarlo como un Compost, que es descomponer toda la materia y se genera de verdad más vida. Del Compost se hace la tierra y es una tierra que antes era carne o materia podrida y que, incluso, tiraba olor… entonces ¡qué asco! Eso se tira, se tira a la basura, no se recicla. Y esto es una apuesta a poder pensar desde otro lugar.”

¿Cómo concretaste este grupo de trabajo y cómo llegaste a integrar tantas disciplinas?

“En realidad, no fue difícil porque justamente creo en la horizontalidad y en que cada uno pudo poner y laburar con lo que tenía o con lo que quiera. Por ejemplo, Diego, es un pibe que viene de laburar siempre como escenógrafo, como iluminador, como vestuarista, y en un primer momento Diego estuvo en escena junto con Franco y Angélica. En realidad las cosas fueron organizándose solas. Es eso de quitarle la posta al director de intentar manejar y manipular todo y dejar que el proceso siga su camino. Diego tomó otro rol después, que es el de iluminador. Con Angélica fue algo similar porque empezó el laburo pero ella vive en Olta. Ella ya había estado trabajando y generando material muy copado, entonces, eso sí fue algo que fue mi decisión, de poder incorporarla a través de una proyección, ahí fue cuando empezó a girar todo lo otro. Entró Rodri en la cuestión audiovisual, el que pensó, filmó y editó, y después Diego es el que está manipulando esa imagen, le está dando vida a una proyección que sería una imagen muerta. Diego no está en escena directamente pero sigue siendo intérprete y está haciendo constantemente en la escena. Poder pensar ese tipo de construcciones. En la música Agus fue más decisión mía desde la dirección, pero que es un pibe que ha venido a los ensayos, le estuve mandando vídeos de ensayos; fue un trabajo quizás más intelectual y, de ahí, fue viajar para grabar juntos, yo no sé tocar ningún instrumento pero estuve con él grabando para poder orientar y Franco también estuvo cuando grabamos.”

¿Cómo fue participar en la Fiesta Provincial del Teatro por primera vez y cómo se sintió?

“Participar en el festival, para nosotros, era una oportunidad de mostrar una vez más la obra, no mucho más que eso. Ganas de mostrar y ni siquiera teníamos pensado ganar. Era o mostrar o competir, entre mostrar y competir: competimos, total a lo sumo perdemos… y ganamos. Era la oportunidad de empezar a mostrar que hay gente que está produciendo y que en verdad se está haciendo un trabajo súper intenso en el teatro y en la danza en La Rioja, y que no se está viendo. Ahí sí te puedo decir que puede ser una falla del instituto (INT), hay algo que no estaría funcionando si la gente no se acerca, algo pasa. Sé que en muchas salas la gente se ha quedado afuera porque eran muy pequeñas y por lo menos he visto que en todas las obras fue un montón de público, que eso está bueno, o sea, que hay que dejar de decir que el público no va a ver teatro porque la gente sí quiere ver y para que la gente vea hay que animarse a mostrarlo, que es, en realidad, hacerse cargo del laburo que uno hace.”

En tu obra nadie se quedó afuera ¿Cómo fue la elección del espacio? ¿Por qué La Kanoa de Papel?

“Porque participamos en el festival de La Kanoa de Pepel, que fue un festival paralelo, independiente donde hubo una participación de muchísimos grupos con un montón de obras y propuestas totalmente diferentes. Fue eso, la elección porque es un lugar grande, cómodo y que ya estuvimos trabajando ahí, por lo menos con Daniel y Miriam me pude entender muy bien y siempre estuvieron atentos, tanto en el otro festival como en este.”

Te hago una pregunta personal: ¿Cómo tomás la controversia que se armó a partir de la elección tu obra como ganadora?

“Si es teatro o no es teatro… no, no es teatro lo que hacemos. Por suerte, no es teatro y también agradezco que no sea danza. Agradezco que sea una obra donde conviven un montón de disciplinas, agradezco no limitarnos a esto es danza, esto es teatro. No. Es una escena y es una obra que está compuesta por un montón de cosas, está compuesta por un montón de personas que vienen de diferentes palos y que tienen diferentes cosas para ofrecer. Eso agradezco, no tener límites. No me interesa mucho lo que dicen. Confío en el trabajo que nosotros hicimos y confío en que hay que abrir las direcciones, hay que ser más horizontales porque, como te dije hace rato, una cabeza no funciona igual que cinco cabezas juntas y un cuerpo no da el mismo material que cinco cuerpos. A mí me gustaría que la gente pueda replantearse, quizás, esto, desde qué paradigma estoy yo dirigiendo, o sea, dónde me estoy posicionando yo como directora, yo como intérprete o yo como músico. Eso: con qué se cuestionan. Que les parezca bien o que les parezca mal, eso queda en cada uno, pero a mí me importa que la gente pueda cuestionarse. Que es lo que me importa de la gente que ve la obra, que pueda cuestionarse algo, incluso, si se cuestionan ‘¿qué es esto? No entendí nada ¿qué es?’, ya hay algo que está funcionando. Es eso, poder mover estructuras.”

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