Nahir Galarza y una condena histórica

Nahir Galarza fue condenada a prisión perpetua por el asesinato de su novio Fernando Pastorizzo, se trata de una condena histórica ya que es la mujer más jovén en recibir la pena máxima por un delito.Unas 300 personas se acercaron hasta la entrada de la sede judicial para aplaudir la resolución del Tribunal.

Desde el 29 de diciembre de 2017 Nahir está detenida, nunca estuvo en duda que había sido la autora del crimen, ella  misma confesó que le había disparado por la espalda con el arma reglamentaria de su padre, Marcelo Galarza.

El tribunal de Gualeguaychú la condenó por el delito de homicidio agravado por el vínculo y el uso de arma de fuego, tras considerar que Nahir (19 años) y Fernando (20 años) eran novios y que los disparos fueron voluntarios.

El caso de Nahir llamó la atención porque se trata de una mujer joven de clase media, flaca, rubia, bonita ¿Encaja en el lugar de victimaria?, además de las cualidades física de ella lo que más llama la atención en este caso es el trato de la noticia en los distintos portales y medios de comunicación.

¿Cuántos femicidios se han centrado en dar a conocer la vida de los victimarios?  ¿Cuántos femicidas han sido expuestos y condenados a cadena perpetua? ¿Por qué siempre conocemos los casos por los nombres de las victimas y este de la victimaria? ¿Por qué culpabilizan a las victimas, hablando de sus vestimentas o como en el caso de Melina justificando su asesinato porque “no tenía futuro”?

Solo seis meses después del asesinato, ya hay una sentencia firme y de la victima no sabemos nada. ¿Sólo por qué Nahir es una mujer?

Durante el juicio, el fiscal Sergio Rondoni Caffa anunció que había un vídeo de ella teniendo sexo con Pastorizzo que probaría el vínculo. Si el fiscal mostraba las imágenes, Nahir afirmó que se suicidaría. Todos estos hechos salieron en todos los medios. El video no apareció en el juicio, pero millones de personas lo buscaron en google.

La defensa argumentó que se trataba de una relación atravesada por la violencia de género, según Nahir una relación tormentosa; varixs testigos apoyaron esta fundamentación, explicando el asesinato como por defensapropia, emoción violenta o por estado de shock por el maltrato constante, pero la justicia no hizo lugar a estas declaraciones.

Hoy en las redes sociales se está haciendo un ejercicio: intentar recordar los nombres de los asesinos de Melina Romero, Erica Soriano, Ángeles Rawson, María Soledad Morales, Candela Rodríguez, Natalia Melmann y tantas otras mujeres asesinadas en manos de hombres con los que tenían un vinculo. ¿Cuántos están en nuestra memoria colectiva? Así funciona la lógica machista en los medios de comunicación, recordamos a las víctimas porque se habla de ellas, de su vida privada, de sus fracasos, de sus posibles adicciones, de su ropa, si salían a bailar, si tenían futuro. ¿Pero qué pasa con los victimarios? ¿Por qué de ellos no se habla?

El “caso Nahir Galarza” rompe con toda esa lógica. ¿Cuánto importan los detalles de la vida de Fernando? ¿Por qué no es él quien está bajo la lupa? ¿Es casual que los medios no pongan el foco en la victima o sólo hablan de Nahir porque pueden juzgarla con la misma mirada machista que a una mujer víctima?

Cómo en este caso, las víctimas deben dejar de ser sometidas y expuestas a este juego mediático que determina cuán merecida era su muerte.

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