Otra ves Monsanto

En comunicación con Radio Voces, Javier de indimedia Cordoba, nos hace un informe sobre la problemática que esta sucediendo en el Barrio Islas Malvinas de esa ciudad  con la instalación de la fabrica Monsanto.

 Monsanto miente una y otra vez. Cuenta de eso es el testimonio brindado recientemente por Pablo Vaquero (vicepresidente de Monsanto en Argentina) quién dice que la empresa consumirá tan solo 43 m3 de agua por mes, el equivalente a lo que consumen tres familias. Y esa mentira se desmorona al revisar el propio aviso de proyecto (elaborado y presentado por Monsanto para que se le habilite la obra) donde se declara la utilización de por lo menos 100m3 de agua por día, esos son 3000 m3 por mes, lo que consumen 300 familias. En sus momentos de mayor actividad la planta necesitara 600 operarios, que con sus funciones fisiológicas normales superaran ampliamente el consumo de agua declarado por el mentiroso ejecutivo de Monsanto. Además el proyecto incluye la construcción de una planta gigantesca, con una superficie cubierta que equivaldría a todas las casas de un barrio popular para 2000 personas (18.000m2 techados), con sectores de baños y comedores y un precario sistema de cloacas con zanjas de drenaje (sangrías). 

Mienten cuando prometen trabajo digno y sostenible en el tiempo, porque se sabe que en un principio y por un período de 12 a 18 meses tendrán trabajo sólo unas 250 personas (segun el aviso de proyecto) en la construcción, luego unas 600 en la planta y de las cuales ingresarán gradualmente al correr los años hasta el 2017. Ese es el progreso para un país sudamericano sin tener las condiciones de SALUBRIDAD necesarias. Los empleados dónde lavarán sus prendas impregnadas por agroquímicos, donde realizarán su aseo personal (?) Tendrán que lavar su ropa de trabajo en sus casas (junto con las de sus niños); de esta manera no solo se contaminaran los trabajadores si no que llevaran los residuos a sus hogares, esto ya quedo demostrado en estudios epidemiológicos a gran escala en USA ( Agricultural Health Study). Si los operarios no se descontaminan antes de salir de la empresa trasladan fatalmente los venenos que vuelan en el polvo de la planta y adheridos a su piel, sus cabellos, topas y calzados. Se puede decir que para utilizar el herbicida sin riesgo, se necesita no solo portar un traje y una máscara, sino también asegurarse de que no haya personas a menos de 500 metros. Un sola gotita produce daño a la división celular en los seres vivos.

Hoy está firme el reclamo de los empleados de Monsanto en Perú, donde piden mejores condiciones de trabajo y reclaman por un aumento en sus salarios. Dicen que la planta de Monsanto en Rojas, Buenos Aires es un ejemplo, cuando hay testimonios que demuestran que quienes trabajan allí son los “Los changos”: personas traídas de Santiago del Estero expuestas a temperaturas de 40 grados en las cosechas de maíz de sol a sol, con granos que ya están contaminados por pesticidas. Son desechos tanto las personas que enferman en la planta como los granos que no sirven, puesto que se comercializan en aceiteras y para realizar harinas de maíz. La empresa BIMBO intentó invertir en Malvinas Argentinas para producir empleo directo, además de alimentos, ver nota [http://www.lavoz.com.ar/noticias/negocios/bimbo-llega-cordoba-con-incentivo-estatal] No sólo que no llegó sino, que no sabemos porque decidió irse a Brasil al enterarse que llegaba Monsanto. Además estamos ante otro problema, la planta de Coca Cola produce agua mineral, el riesgo está comprobado, aunque digan que solo envasan el agua y la traen de afuera, perderán la sustentabilidad creada ya que es imposible que en Malvinas siendo el agua una de las mejores de Córdoba, no se contamine. Las pruebas lo demuestran, Monsanto fue condenada en Francia y en EEUU porque sus productos no son biodegradables y esta comprobado que sus pesticidas han arruinado en un 40% las napas de agua, solo con fumigaciones.

Estamos frente a un genocidio silencioso. Si el pueblo no defiende sus derechos y la justicia no hace cumplir la Constitución Nacional, estaremos ante una impunidad y hechos de corrupción insostenibles. Monsanto como tantas empresas que exigen e incitan para tener sus tutelas a no comunicar lo investigado, para “no comprometer el desarrollo” termina matando la soberanía de un país, comprando la salud pública, universidades, profesionales, las fuerzas de seguridad, a los ejecutivos y hasta la propia justicia, porque ese silencio mata, porque ese secreto no es de propiedad privada, es para que no se sepa el fracaso que la ciencia misma genera al ponerse al servicio de la inteligencia de los poderosos para concretar sus negocios, un proyecto que una vez que no de más dinero será vendido con toda la deuda de la muerte. Un país que jamás será de primer mundo, porque quedará su gente derrotada y suelo quebrado, para “alimentar” a los bancos del mundo.



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