Parimos la paridad

Porque nos sabemos sobrevivientes de un sistema violento y excluyente; porque  resistimos y luchamos con memoria histórica; porque nos (re)conocemos, nos creemos; porque nos mueve el deseo de habitar mundos y vidas más vivibles, planificamos la esperanza y parimos justicia. Es pequeña, lo sabemos, pero es nuestra.

Ayer, organizades, las mujeres y desidencias conseguimos la paridad en la Universidad Nacional de La Rioja, pública, gratuita y laica.

Nada fue ni es fácil para nosotres.

Luchamos, por esto, sin descanso. Rebatimos, juntes, cada embuste del patriarcado exacerbado y temeroso. Cuando dijeron que nuestra exigencia era una locura, vino a nosotres el calor y la imagen de los pasos inclaudicables de las Madres; cuando nos llamaron indignas, nos indignamos y redoblamos los esfuerzos; cuando, tras dilatar, nos creyeron adormiladas, desalentades, reforzamos y nos apoyamos en las tramas y las redes que construimos para sostenernos.

Venimos de experiencias diversas que asumimos constitutivas, respetamos y conversamos. Entramamos historias que encuentran y construyen lo común, lo colectivo. A un sistema que nos necesita políticamente disperses e identitariamente homogéneas, le respondimos pariendo la unidad diversa: somos fuerza estallante.

La paridad en al menos un 50 por ciento de cargos electivos y la voluntad de «propender» respecto a los cargos de gestión en igual sentido para mujeres y desidencias, es una victoria parcial, lo tenemos claro. Es un paso más de los que venimos marcando día a día.

Ayer, escribimos un nuevo capítulo en la historia del movimiento de liberación que constituimos. Celebramos el coraje de todes les que actuaron con firmeza e incorporaron en la legislación universitaria un principio desarticulador de las violencias, de las inequidades, que denunciamos en todas las oportunidades que tuvimos.

Entramos, abrimos grietas que tal vez nos permitan incidir, pero comprendemos que debemos trabajar en nuevas formas de habitar(nos), vincular(nos), transformar(nos). Estamos aprendiendo, estamos enseñando, estamos siendo.

Lo logrado es un gran avance, pero no nos conformamos: exigimos reglas claras y contundentes. Seguiremos luchando por una norma específica para los cargos de gestión, por una universidad inclusiva, abierta y laica, por perspectiva de género en el ejercicio de cargos, en planes de estudio, en la distribución de cada espacio, en la inscripción de cada práctica.

La universidad es hoy un lugar menos hostil. Las luchas siguen sus cursos. Parimos la paridad que aproxima justicia. La historia anda expectante, porque sabe de nuestra rebeldía que la examina, que la cuestiona, que la transforma.

Por Lic. Ana Nuñez – Docente universitaria

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