Reflexiones sobre las elecciones de Enrique Angelelli

El Domingo 23 de febrero de 1972 el entonces Obispo de La Rioja, Enrique Angelelli pronuncio una homilía en la Iglesia Catedral, durante una misa a la que asistieron los candidatos a presidente y vice-presidente de la Nación por el Frete Justicialista de Liberación (FEJULI), Hérctor Cámpora y Vicente Solano Lima. 
Radio Voces, adhiriendo a la campaña de difusión de dicha homilía que realizan los Ex-presos políticos de La Rioja, publicará dicho texto en este blog, hasta el Domingo 11 de Agosto del corriente, en el marco de las PASO.
¿POR QUÉ HABLAMOS?
Porque como argentino nos sentimos solidarios, protagonistas y comprometidos en esta hora histórica y difícil de la patria. Nos sentimos responsables y solidarios de la esperanza y de la angustia de nuestro pueblo, que son también nuestras esperanzas, angustias y sufrimientos.
Porque como riojanos y cristianos nos duele todo lo que encierra nuestra tierra y a la vez no claudicamos, porque nos compromete más la esperanza en las posibilidades concretas en las que vivimos. 
Tenemos una tradición y una historia rica en mensaje para el futuro. Tenemos nuestra identidad como pueblo que se realimentan y rejuvenecen en el Evangelio y que cada año tenemos la capacidad de gritarlo y anunciarlo en la caja del Inca cuando realizamos «El Encuentro», porque vive hecho pueblo, que busca liberación en ese evangelio que es signo de vida.
Porque como servidores de este pueblo, en nuestra condición de pastores de esta iglesia, cada día se ahondan mas nuestro compromiso irrenunciable e intransferible en la misión que debemos cumplir.
Porque nos alegramos de la hora en la que vivimos y a la que nuestro Padre Dios nos convoca para que ayudemos a construir una Rioja nueva, según su proyecto, traducido en la Biblia y resumida en la persona de Cristo. 
Porque lo que queremos entregarle hoy a nuestra comunidad es el futuro de la observación, de la reflexión, de «ponerle el oído» a nuestro pueblo. Es el futuro de asumir, como Presbiterio Riojano, obispo y sacerdotes, la responsabilidad de ayudar a discernir este acontecimiento de las «elecciones». Por eso estamos urgidos a halar; quizás no alague a todos los oídos, y no es esta la finalidad. Es arrojar la luz del Evangelio en este surco que se abre en las próximas elecciones.
Porque dice Pablo VI:»…incumbe a las comunidades cristianas discernir con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los Obispo responsables de las mismas, en dialogo con los demás cristianos y con todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que se consideren de urgente necesidad…» (Pablo VI: Octubre. Adv. N° 4)
QUE ENTENDEMOS POR VOTAR
Votar no consiste solamente en depositar una «papeleta» en una urna para un determinado partido.
Votar no significa cumplir un deber cívico para evitar la infracción a la ley. Votar no es tratar de congraciarnos con un posible futuro gobernante para conseguir «una ventaja personal». Votar es hacer y construir nuestra propia historia argentina y riojana. Es poner el hombro para que como pueblos no se nos considere solamente en las urnas sino en el gran protagonista y actor de la reconstrucción de la Patria y La Rioja, en nuestro caso. Es para eliminar las causas que engendran injusticias, miserias, odio, éxodos obligatorios. Es para eliminar las causas que ocasionan niños desnutridos, hogares en permanente inseguridad por el pan de cada día, una concepción de la enseñanza que engaña a hombres insatisfechos, resignados, frustrados, desorientados en los interrogantes más fundamentales de la vida. Es para que se multipliquen las fuentes de trabajo, para que no tengamos tanta manos «ociosas» sin saber en que emplearlas. Es para que en Argentina, no siga siendo más importante «el tener más» sino el «ser más». Es para que haya una Argentina y una Rioja nueva para todos.
ACTITUD CRÍTICA
Por eso nuestra responsabilidad de votar no se acaba en las urnas, ni en haber conseguido que «mi candidato», y «mi partido» salgan triunfantes. 
Hecha la opinión por un determinado partido y por determinados candidatos, comienza la gran responsabilidad de asumir una actitud crítica constructiva, pero clara, y muchas veces «valiente», cuando quienes asumen la grave y difícil responsabilidad de gobernar, dejan de ser servidores del crecimiento integral del pueblo, y usan el poder para conseguir intereses personales o de grupos privilegiados. El voto da la capacidad, el derecho y las obligaciones de ser vigías y custodios, para que el gran protagonista, que es el pueblo, no sea «marginado». 
Votar, por tanto, exige asumir una gran responsabilidad ante la propia consciencia, ante la comunidad y ante la historia.

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