Se autorizó la venta de misoprostol en farmacias

En los centros de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde este jueves, ya se distribuye el Misoprostol de Laboratorio Domínguez autorizado por la ANMAT en julio. Es solo para vía vaginal y no está por ahora en farmacias, pero se trata de un gran avance contar con la presentación adecuada para uso gineco-obstétrico.

En 2014, la caja de 16 comprimidos de Oxaprost formaba parte de Precios Cuidados, con un precio sugerido de $452, el equivalente a 56 dólares. En febrero de 2018, la caja de 20 comprimidos tenía un valor aproximado de $2800, es decir, 144 dólares, triplicando su valor a precio internacional y sextuplicando su valor en pesos en cuatro años. El Oxaprost ha incrementado diez veces su costo. Actualmente, en farmacias, el precio de la caja de 16 comprimidos trepa los 4.500 pesos.

El nuevo Misoprostol de 200 microgramos y producido para uso ginecológico u obstétrico ya está disponible en los hospitales públicos y centros de salud (Cesac) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El jueves fueron distribuidas las primeras partidas del medicamento que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) había autorizado en julio a producir. Por el momento, no está disponible en farmacias y sólo puede ser vendido a hospitales.

A su vez, la ANMAT, a través de la resolución 946-12/10/2018, ya autorizó al Laboratorio Domínguez a comercializar “Misop 200” en farmacias de todo el país. La empresa estima que, antes de que termine el año, el medicamento estará disponible. La venta deberá ser exclusivamente con receta archivada y la presentación será de 12 comprimidos de administración vaginal.

Hasta la llegada del MISOP 200, laboratorio Beta tenía el monopolio de la producción de este medicamento bajo el nombre Oxaprost, que tiene un limitante para usos abortivos: es una combinación de misoprostol y diclofenac, y está indicado para tratar úlceras gástricas. En cambio, el MISOP 200 (laboratorio Domínguez) está indicado para uso gineco-obstétrico por vía vaginal. Se trata de 20 comprimidos sin Diclofenac.

Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir celebraron en un comunicado la posición del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la Ciudad de Buenos Aires que puso a disposición la presentación de Misoprostol 200mcg (MISOP) producida por el laboratorio Domínguez para todos los centros de salud que realizan la ILE (Interrupción Legal del Embarazo) de acuerdo al marco legal vigente en el artículo 86 del Código Penal. Aunque remarcaron que sigue siendo producido por un laboratorio privado y todavía no es de producción pública. En el Congreso, existen varios proyectos para convertir en ley la producción pública del Misoprostol.

El tema costos es clave para ampliar la accesibilidad del medicamento y de los abortos seguros. El uso de Misoprostol ha reducido las complicaciones por aborto, pero muchas personas no pueden acceder a este medicamento por una clara cuestión económica.

En 2014, la caja de 16 comprimidos de Oxaprost formaba parte de Precios Cuidados, con un precio sugerido de $452, el equivalente a 56 dólares. En febrero de 2018, la caja de 20 comprimidos tenía un valor aproximado de $2800, es decir 144 dólares, triplicando su valor a precio internacional y sextuplicando su valor en pesos en cuatro años. El Oxaprost ha incrementado diez veces su costo. Actualmente, en farmacias, el precio de la caja de 16 comprimidos ronda los $4.500.

“Seguimos luchando por la producción pública de Misoprostol y Mifepristona, para no seguir enriqueciendo bolsillos ajenos y para garantizar el acceso al aborto medicamentoso de forma legal, segura y gratuita en todo nuestro país”, dijeron desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

foto: Aborto: tras el rechazo, aparecieron pintadas en la Iglesia La Merced

Qué es el Misoprostol

Hoy, existen dos métodos modernos y seguros para interrumpir un embarazo. Por un lado, la aspiración manual endouterina, conocida como AMEU, y, por el otro, el aborto medicamentoso con Misoprostol o Mifepristona y combinados

Se trata de una prostaglandina sintetizada que genera contracciones en los músculos lisos del cuerpo, como el estómago, el intestino o el miometrio. Su consumo produce contracciones uterinas similares a las que ocurren durante un aborto espontáneo, expulsando el contenido del útero. Pero no tiene fines únicamente abortivos: es útil para iniciar el trabajo de parto y para el tratamiento de la hemorragia posparto.

En 2003, el conocimiento desarrollado del Misoprostol por fuera de los laboratorios fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de la guía Aborto sin riesgos. Hoy, está, junto a la Mifepristona, dentro de la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS, que recomienda su uso dentro del primer trimestre del embarazo. Para abortar, se necesitan doce pastillas que pueden tomarse de manera sublingual o vaginal. Es casi infalible: según la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG), abortan nueve de cada diez mujeres que lo utilizan.

En Argentina, el Misoprostol es un medicamento totalmente legal que se consigue en las farmacias bajo el nombre de Oxaprost (Diclofenac y Misoprostol). Aunque se exige una doble receta para tener un seguimiento de su venta, al igual que con los psicofármacos. Además de este, tiene otras dos limitantes. Por un lado, solo lo administra el laboratorio BETA que tiene el monopolio de la producción. Se comercializa bajo el nombre de Oxaprost. Y por el otro, está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para el tratamiento de la artritis reumatoidea. Es decir, el Estado no reconoce sus usos obstétricos o ginecológicos.

Desde 2016, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), junto con un grupo de organizaciones como Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del aborto, exigieron al Estado que reconozca sus usos médicos y ginecológicos. En julio, mientras se debatía la ley de interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso, se logró ese reconocimiento.

 

 

You May Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *