Servicios de inteligencia intentan amedrentar a comunicadorxs de La Retaguardia en Formosa

Desde la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) denunciamos el intento de amedrentamiento y persecución de las cuales son víctimas nuestrxs compañerxs de La Retaguardia por parte de la policía de Formosa. Responsabilizamos desde ya por lo ocurrido y por la seguridad de nuestrxs compañerxs al intendente de Las Lomitas Atilio Basualdo y al gobernador Gildo Insfrán.
Audio de entrevista realizada a Eugenia Otero, compañera de la Retaguardia, en el programa Noticias con Mate.

Desde hace un par de días se encuentran integrantes de La Retaguardia de Buenos Aires en la provincia de Formosa, dando a conocer la situación de detención del referente de pueblo wichi Agustín Santillán y su pueblo en Ing. Juarez.
En horas de la noche del miércoles 12 de julio ocurrieron los hechos alarmantes y repudiables que denunciamos desde la RNMA. Llamamos a todas las organizaciones de Derechos Humanos, movimientos sociales y fuerzas políticas de la Argentina a denunciar y repudiar este ataque sobre el derecho a informar y la libertad de prensa.
A continuación compartimos el relato de lo ocurrido en primera persona, por parte de integrantes de La Retaguardia.

“Las Lomitas, 12 de julio de 2017

Dos integrantes del medio alternativo La Retaguardia, Fernando Tebele y María Eugenia Otero, junto a la cineasta Ana Fraile de la productora Pulpo Films, viajamos a Formosa tras meses de cobertura de la situación que viven las comunidades originarias de la provincia, especialmente los wichí, que tienen preso desde hace más de tres meses a uno de sus principales referentes, Agustín Santillán.

Pasamos un día intenso en Ingeniero Juárez escuchando a muchas personas de las comunidades wichí, angustiadas por contar las situaciones que viven cotidianamente. Nos habían advertido que seríamos vigilados, por lo que decidimos venir con precaución pero sin paranoia. Hoy vimos cómo viven los wichí, y también sentimos en carne propia el aparato de vigilancia y amedrentamiento del gobierno de Gildo Insfrán.

Luego de la jornada intensa, regresamos a Las Lomitas. En el hotel donde estamos alojados nos conectamos al wifi. A pesar de que nos habían advertido que no lo hiciéramos, cometimos el error para poder enviar unos audios al programa de radio. Sabíamos que no era seguro pero lo hicimos igual al no tener otra manera de enviar el material a La Retaguardia en Buenos Aires

Después de diez minutos de estar conectados, el teléfono se desconfiguró y se invirtieron los colores. Tocaron la puerta de la habitación donde estamos dos de nosotros y como esperábamos a nuestra compañera que estaba en otro cuarto abrimos sin preguntar. Pero no era ella, sino un hombre que ofreció unos terrenos para comprar en Formosa. Le dijimos que no pero continuó la charla y nos preguntó si éramos de Formosa capital y si estábamos de paseo. Nos dejó un número de teléfono por si teníamos algún comprador y se fue cuando se dio cuenta de que nos había llamado la atención. Mientras se iba vimos que tenía un aparato tipo celular viejo, grandote, en la presilla de atrás del pantalón. Ahora suponemos que nos ubicaron de ese modo y que con la charla lo constataron.

Cuando nuestra compañera llegó a la habitación nos contó que había recibido un audio de Gabriela Torres, esposa de Agustín Santillán, con voz preocupada. Antes de irnos de Ingeniero Juárez la habíamos dejado en su trabajo, un hotel de esa localidad. Al rato, fue un policía a preguntar si ahí se habían alojado “personas de afuera”. Ante la negativa, pidieron el registro de huéspedes, constataron que no estábamos allí y amenazaron a la dueña del lugar diciéndole que se fijara a quien alojaba porque si no ella iba a tener problemas.

Estos dos hechos, sumados a las advertencias y a los llamados de preocupación, por ejemplo de Agustín Santillán desde la alcaidía, nos obligan a denunciar que en Formosa querer hacer escuchar la voz de los wichí es motivo de intimidación y amedrentamiento y a responsabilizar al gobierno y a las fuerzas de seguridad de Formosa por cualquier (otro) hecho que ocurra a quienes integran la comunidad wichí de Juárez, y a quienes vinimos a registrar lo que sucede.

Ser wichí en Formosa es duro y reclamar por derechos, denunciar injusticias y atropellos tiene consecuencias”.

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