Un grito urgente

El pasado domingo 11 de agosto, dos tercios de la ciudadanía argentina le dijo que no a Cambiemos.

La fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández superó el 45%, creando la expectativa de un triunfo en primera vuelta en octubre.

Cada vez,  menos personas creen en Mauricio Macri y su manera de gobernar. Sus decisiones representan el capitalismo neoliberal que nos lleva a mujeres y disidencias a la pobreza estructural.

Sin ir más lejos, el lunes el dólar dio un nuevo salto que lo llevó a superar los 60 pesos argentinos, obligando al Banco Central a intervenir, poniendo la tasa de interés en un nuevo récord, que significa menos crédito y mayor recesión.

Si bien se anunciaron una serie de medidas que alivian en parte los efectos de la devaluación y el alza de precios, no tendrían grandes consecuencias ni un impacto significativo en el contexto actual.

Es necesario visibilizar que los impactos económicos más crueles son en los barrios, en la economía popular, en el aumento de los trabajos precarizados y en las economías de quienes no reciben un sueldo fijo a fin de mes.

Los últimos datos oficiales de la gestión de Macri muestran que hay personas que ganan 21 veces más que otras, que más de un tercio de la población está por debajo de la línea de pobreza, que 1 de cada 2 niñes y adolescentes menores de 15 años vive en un hogar pobre (datos de INDEC y UNICEF). En este contexto, la devaluación de éste lunes, que va camino a más inflación mañana, es un nuevo golpe a sectores que están hoy sufriendo de lleno el impacto de las medidas de Cambiemos. No solo no hay proyecciones de crecimiento para 2019, sino que el presidente en funciones se muestra como si no tuviera la responsabilidad de contener los efectos de su modelo económico.

Aumenta el dólar, a nosotras el dolor

Detrás del precio del dólar, estamos nosotras, les trabajadores precarizades y afectades, día a día, por el aumento del precio de los alimentos y del costo de vida. El modelo económico que viene implementando el macrismo encarna al capitalismo neoliberal que tiene en la mira a los cuerpos y las vidas de las mujeres y disidencias, un dispositivo que nos precariza y nos obliga a la obediencia de la incertidumbre laboral. Aumenta la pobreza.

Detrás de la baja de las acciones de las empresas argentinas en la Bolsa de Nueva York, estamos nosotras, las que conocemos sobre la brecha laboral sexista, la que nos lleva a ganar 27% menos que los varones, quienes, muchas veces, también están empobrecidos porque no son los varones empresarios preocupados de arriba. Aumenta la desigualdad de clase.

Detrás del supuesto “efecto” de las PASO, estamos nosotres, les jóvenes que buscamos empleo, condenades por el sistema capitalista y patriarcal a tener más posibilidades a dedicarnos al trabajo no remunerado del hogar. Aumenta el hambre.

Detrás del “vayan a dormir” de Mauricio Macri, estamos las que no podemos ir a dormir, porque tenemos que salir a la calle. Estamos las travas y trans sin laburo formal y cada vez más empobrecidas. Aumenta el transodio.

Inflación, contracción del Producto Bruto Interno, expectativas del mercado, predicciones del Fondo Monetario Internacional y muchas otras variables son las que el gobierno de Mauricio Macri, con sus políticas económicas neoliberales, nos hizo volver a escuchar y padecer.

Alerta feminista

Algunes creyeron que “el mejor equipo de los últimos 50 años” sabía cómo cumplir las falsas promesas realizadas durante la campaña electoral del año 2015. Hoy, demuestran que sabían cómo no perder ellos, los poderosos que se insertan y enriquecen con el capitalismo financiero. A ellos les importa una economía desregulada, inserta en la bicicleta financiera mundial. Por eso, Macri insiste tanto con una Argentina inserta en el mundo.

Doña Rosa sabe que la guita que antes entraba ya no alcanza para comprar lo mismo. Claudina sabe que no llega a fin de mes, pero no qué relación tiene con las variables económicas de un país. Para nosotres, la mayor preocupación es la incertidumbre del rumbo de la economía familiar.

Desde los feminismos, estamos tensionando y cuestionando todo lo que nos afecta por las jerarquías patriarcales y capitalistas. Aún, viviendo en una sociedad capitalista, podemos incidir en las decisiones económicas de un país que piense en nosotres, con políticas públicas para cada parte y para todo el colectivo porque somos les precarizades, las putas, travas y trans, las desempleadas, les explotades, las que dependemos económicamente de los que nos cagan a palos.

Queda poco tiempo para las próximas elecciones nacionales, hay esperanza de sacar a Macri y, gane quien gane, las políticas públicas para mujeres y disidencias deberán ser urgentes. Más allá de la alianza que gobierne a partir del próximo año, a nosotres nos queda la dignidad y la lucha feminista que ha demostrado que TODO tiene que cambiar.

Hace tiempo que venimos revolucionando la vida cotidiana, nuestras casas, camas y familias. En los barrios y en las calles, nos organizamos.

Volvimos al trueque, a colectivizar nuestras economías populares, a pensar en redes solidarias de consumo. A Macri le hicimos el primer paro económico con el Paro Internacional de mujeres y al FMI le decimos: “Nos queremos vivas, libres y desendeudadas”. No estamos dispuestes al disciplinamiento que nos quieren imponer.

En estos momentos de incertidumbre es importante reforzar nuestras redes, seguir organizándonos. Exijamos medidas claras y propuestas concretas. La salida siempre es colectiva.

 

Fuentes:

Economia Feminista

La tinta

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